BRAVURA Y FUTURO EN PINOS BAJOS

El pasado sábado se celebró un tentadero en la finca “Pinos Bajos” propiedad de la familia Marín & La Santa que la empresa Daimiel Toros que dirige el taurino Antonio Alegre prometio en su pliego de Carrión de Calatrava y que por culpa de la meteorología no pudo llevarse a cabo en su día.

Los actuantes fueron Emilio Bresó, José Ponce y Aarón Infantes que actuaron en la pasada feria de Carrión de Calatrava. El matador de toros Damian Castaño no pudo asistir por tener ese día un acontecimiento familiar.

Se tentaron cuatro becerras del hierro de la casa “Victor y Marín” que resultaron muy interesantes. Las tres primeras muy exigentes, bravas, prontas y con mucho que torear. Los chavales, (dicho con todo el respeto) estuvieron bastante bien, teniendo en cuenta además que no se picó ninguna de las becerras. La cuarta resultó extraordinaria, una becerra que sin duda José Luis Marín y Felipe Lasanta habrán aprobado para ser madre y sacar rendimiento a la clase, bravura, casta y toreabilidad en la que el novillero alcazareño Aarón Infantes estuvo a gran altura y disfrutó e hizo disfrutar mucho a todos los asistentes. En esta becerra se quitó la espina José Ponce, pues en la vaca que le tocó en suerte no se encontró muy cómodo y a veces desbordado, cosa lógica por otra parte debido a la exigencia de estos animales y el escaso bagaje de los novilleros.

Emilio Bresó al ser novillero con caballos tentó dos becerras de distinta calidad. La primera muy pronta, brava y con casta muy exigente donde Emilio salvó la situación a base de valor y paciencia. Su segunda de mas calidad si le hizo posible el disfrutar ligando varias tandas con la zurda de verdadera calidad. Mucha culpa de eso lo tubo su podernante Félix Jesús Rodriguez que desde la tapia no paró de darle consejos y lecciones magistrales que su pupilo recogió con éxito.

Ponce como hemos comentado anteriormente en la vaca que le tocó en suerte no se encontró cómodo en ningún momento. Es un torero con muy buen concepto y mucho valor como así lo demostró al final en la becerra de su compañero. No debe ponerse nervioso, le queda mucho por delante y con su afición puede funcionar.

A Aarón Infantes le tocó la becerra de más calidad del tentadero. Sinceramente una vaca para hacer una ganadería, ¡que calidad!. Y el alcazareño no la desperdició. Notamos la buena progresión de Infantes que se le nota cada día mas cuajado. Logro tandas de mucho peso con ambas manos. Ese es el camino.

Solo queda decir que es un verdadero placer haber vuelto a una finca con tanta historia a los pies del Pantano de Gasset que gracias a las últimas lluvias está precioso como el campo y agradecer a la familia Marín el trato que siempre nos dan a este medio. Enhorabuena porque sin duda los frutos llegarán con el trabajo que estas realizando.

Texto: Manuel del Moral Manzanares

Fotos: © M. del Moral

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