CARTA A IVÁN FANDIÑO

Sin aun encontrar sentido a la realidad del hoy, echo la vista atrás, justo una semana y aun parece incierto que te hayas ido, que hayas alcanzado la gloria dignificando La Tauromaquia y no seamos conscientes de ello, porque seguimos agarrados al clavo ardiendo de que en verdad no es cierto, de que la realidad sea otra y andemos hablando de los tiempos de recuperación de un nuevo percance en tu carrera, pero no es así.

Te has ido demasiado pronto, sin avisar, dejándonos fríos, incrédulos, destrozados, rotos, sin aliento, como si los lazos de amistad que nos unieron fueran tremendamente mayores y se nos hubiera ido alguien de nuestras familias, alguien de los nuestros. Nos has provocado sentir el dolor por tu pérdida de una manera terrible, en la que es difícil asimilar que hayas alcanzado la gloria eterna, el descanso eterno, pero, ¿qué descanso? ¡Si a ti no te hacía falta descansar aun! A ti te hacía falta solo, seguir toreando que era lo que te hacia feliz y lo que alimentó tu alma de león. Un león que se encontraba en un momento de recuperación tremendo y que luchaba con el sinsabor de la mala suerte en los sorteos, que pronto, muy pronto volverías a reventar por la vía de la perseverancia y la hombría que te caracterizó, estoy completamente seguro que en muy poco tiempo te volverían a destrozar un vestido hacia la calle Alcalá, porque a los que tienen la llave maestra en el bolsillo no hay puerta por dura y difícil que sea que se les resista, pero de nuevo la realidad nos baja la mano hasta someternos y dominarnos para que mastiquemos lo amargo de asimilar que ya no estás aquí.

¡A la Gloria! Como la marcha procesional de Virgen de Los Reyes que compusiera Font Morgado; con ese comienzo de tambores destemplados y solemnes, que parecen anunciar el camino a la Gloria de quien emprende el camino eterno, comienzan estas líneas que me parecían de obligada realización y que conforme avanzo pienso que jamás me hubiera gustado escribir.

En Ciudad Real ya queda por siempre un hierro enorme en la piel manchega de nuestra taurina provincia. Una gran F de Fandiño queda herrada a fuego, ligeramente al suroeste de la capital, en los entornos del Valle de Alcudia y el amplio termino municipal de Almodóvar del Campo. Un hierro que toca con la arista-base de la letra F la finca Pulido, donde la familia Gallego vive por y para el toro bravo; bueno, qué te voy a contar yo a ti de Pulido, si fuiste otro Gallego más en la familia durante varios años, donde empezabas a forjar tu leyenda de héroe del toreo, así como posteriormente en la Finca El Espino, donde el hierro candente de la F también marca con su corta arista que quema de dolor a la familia Mollalta, en Tirteafuera, donde también tuviste tu fuerte y donde en una de las paredes se hace presente la cabeza disecada de Peleador, con quien te cruzaste aquella tarde de Iscar y al que tus muñecas y tu verdad, hicieron ganarse el premio del indulto. La F a fuego rematada en su parte superior se deja caer sobre el ruedo del coso de la capital, donde apareciste por la vía de la sustitución en el 2.007 dejando una buenísima impresión sin opciones en tu lote de Millares, y donde volverías seis años mas tarde para reventar la feria de la Virgen del Prado en una tarde colosal donde toreaste perfecto al primero de tu lote de Miranda y Moreno y donde te la jugaste con el que cerró la feria, llegando a ser prendido cuando citabas por Manolete en el epilogo de una de las actuaciones más firmes y completas que se recuerdan en Ciudad Real en muchos años, “Al Son de Fandiño” titulé aquella crónica donde intenté explicar tu obra. Al año siguiente apareciste de nuevo en el acto de presentación que tuve la suerte de llevar a cabo, iluminado por un cañón de luz, toreando de salón junto a un niño en un momento único y bellísimo, aplaudido por los abarrotados tendidos aquella noche a los que hablaste tras mi saludo en un dialogo que mantuvimos a través de la megafonía instalada por “MaxiToro”, “culpable” también de tu bonita huella en la capital manchega y quien te volvió a traer en ese 2.014 con tu ya condición de figura del momento, una segunda puerta grande tras desorejar a uno de José Vázquez sirvieron para confirmar el idilio con Ciudad Real.

En definitiva el coso de la glorieta Juan Pérez Ayala fue uno más dentro de tantos donde clavaste tu bandera de conquistador de patrias taurinas, aunque, ¿cuál era tu patria, torero?. Tú no tenías adquirida una patria geográfica aparte de la tuya natal a la que nunca volviste la cara, tenías la patria de la dignidad en tu profesión, que en extensión geográfica es infinitamente mayor a cualquiera. Elegiste un camino duro, solitario, exigente, injusto con tu verdad en muchas ocasiones, pero un camino que te llevó a poner bocabajo un sistema taurino empresarial cuando conseguiste abrir de par en par la puerta grande de Madrid. Saliste en hombros de la honradez y de la justicia ante una lucha encarnizada de tus valores, los cuales pelearon contra los obstáculos que conlleva escalar la cima del toreo, donde también clavaste tu bandera y gritaste con furia la palabra libertad; esa que defendía y defenderá por siempre tu fiel camarada Néstor, quien hoy día queda roto en pedazos por tu perdida y a quien deseamos encontrar el difícil consuelo.

Iván, yo solo he pretendido expresar mis sensaciones con estas letras, como haré a partir de ahora cuando tenga oportunidad de hablar de ti, de cómo te conocí y de lo que me aportaste en mi vida como aficionado. Lo haré para honrar tu memoria y le diré a los que me escuchen las cosas que te vi hacerle a los toros. Tu sitio, tu empaque, tu firmeza de plantas, tu tauromaquia robusta, tu poderosa espada, tu educación en los callejones, tu amabilidad en el trato y en definitiva los valores que aportaste a una tauromaquia que has dignificado por la vía de la verdad, porque la Tauromaquia es verdad, autenticidad y tu desgraciadamente lo has vuelto a poner en valor.

Me despido de ti soñando bonito, imaginando un ejemplo de lo que me gustaría que vivieras y disfrutaras en tu nuevo camino… Las Ventas abarrotadas, abre cartel Manolete, que hace rugir los tendidos con su quietud. Manzanares corta una oreja al segundo, donde se desmontera Montoliú con los palos. Es el turno de Iván; Antoñete y Yiyo acompañan a Matías Prats en los micrófonos, que anuncian que este chico de Orduña viene arreando, como un tal Víctor Barrio que el día anterior abrió la puerta grande. En el callejón, Manzanares y Paquirri comparten burladero y parecen atentos al “chaval”. Sale un toro de Juan Pedro Domecq, serio por delante y al que Iván forma un autentico alboroto. Para colmo cita por Manoletinas en el cierre de faena estando el monstruo de Linares en la tronera del burladero, y tras cuadrarlo en el tercio, se tira a matarlo sin muleta, cobrando un espadazo en el hoyo de las agujas. Palomo pide con su pañuelo el siguiente rabo que se va cortar en Madrid… no quiero ni pensar cómo será la segunda parte del festejo, con la que prefiero soñar mañana…

Descansa en Paz Iván… descanse en paz ¡TORERO!

Víctor Dorado Prado

Foto @M. del Moral

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