“ÉCHENSE A UN LADO, QUE VIENE GÓMEZ DEL PILAR”

Actualización (GALERÍA FOTOGRÁFICA)

El solemne toque de oración tras el paseíllo y el silencio respetuoso de todos los presentes, daban sentido homenaje a aquellos a los que el maldito Covid-19 arrebató sus vidas durante un mal sueño del que por el momento no terminamos de librarnos. Y mientras tanto, la vida sigue su curso, su maltrecho curso y de la misma manera la fiesta de los toros lucha y se agarra al buen hacer de localidades como Valdepeñas y empresas como Toros El Redondel que dirige el taurino Juan de Padua.

Eugenio de Mora estuvo oficioso ante el serio cinqueño que abrió plaza, sin llegar a conseguir conjunción ante la embestida del de Mayalde, la cual adoleció de ritmo. Sendos pinchazos dejaron en silencio su primera actuación.

Serio de pitones fue el cuarto, sin ritmo en los primeros lances del recibo capotero del torero de Mora. Cumplió sin más en los primeros tercios el de Mayalde y en la muleta no llegó con demasiado fondo con el que Eugenio pudiera construir demasiado. El buen uso del acero le permitió cortar una oreja.

Gómez del Pilar es sin duda uno de los toreros con nombre propio en la presente y atípica temporada. Triunfos incontestables con la base del valor como principal argumento y a pesar de ocurrir en plazas de tercera categoría, ante oponentes de un trapío en ocasiones desmesurado que poco parece importarle.

Ante el primero de su lote se echó de rodillas para saludarlo desde el tercio con la larga cambiada, y acto seguido lancear con buen gusto a la verónica, erguido, enfibrado y ganándole terreno. Rafael González se la jugó en banderillas, arriesgando en un soberbio segundo par. “Gibelino” llegó con trasmisión al último tercio y se prestó de manera encastada y noble en la muleta. La quietud de Noé y la buena colocación obligaban a “Gibelino” a deslizarse en un trazo el de Gómez del Pilar, que mejora a pasos agigantados. Los embroca desde la pureza, los lleva desde la firmeza del valor y los suelta detrás, cada día con más temple y buen gusto. Con la espada lo ve claro y los mata arriba, ¡no sé qué le puede faltar a este torero, para que no forme parte del circuito de las grandes ferias, cuando la situación sanitaria nos devuelva la normalidad claro! Dos orejas y vuelta al ruedo para “Gibelino”

Abanto y “enterándose” salió el “altudo” quinto al que Gómez del Pilar lo recibió a pies juntos para después salirse a los medios, intentado fijar una embestida que por el lado izquierdo propició varias “coladas” tremendas. Importante la labor de Rafael González con un delicioso temple en la brega. El brindis del toledano a la banda de música. El mando del inicio, el dominio de una “pañosa” rastrera y la disposición del torero arreglaron los problemas de la embestida poniendo al tendido en pie. Después vinieron tandas por el pitón derecho rotundas. El torero erguido, los toques justos y las plantas asentadas para encajarse y conseguir esa reunión que requiere el toreo fundamental. En las postrimerías de la faena, la cercanía es “zona de confort” para el toledano y exprimió al de Mayalde, demostrando hasta el final el compromiso de este torero que trae como decían los antiguos “la hierba en la boca”. Estocada en buen sitio y descabello al segundo intento. Oreja con fuerte petición de la segunda.

El peruano Joaquín Galdós se encontró con un tercer toro de Mayalde menos entonado en su comportamiento. Le faltó gas, acometividad y por consiguiente, transmisión. Lo pasaportó al segundo encuentro Galdós tras intentar “lo que no podía ser y además era imposible” parafraseando de algún modo a “Guerrita”

Chorlito” cerraba plaza con seriedad en su honda anatomía, aunque deslucido en las primeras embestidas, las cuales no depuró en los comienzos. Ante el caballo no dijo mucho el animal, simplemente pasó por allí. El inicio de la faena tuvo sabor por parte de Galdós, y tras los primeros compases el peruano aprovechó el fondo de bravura que sacó el de Mayalde, llevándolo templado por ambos pitones y entendiéndolo a la perfección. Quizá faltó continuidad en el acople de las ultimas tandas por parte de Galdós, pero la raza del torero la respondió “Chorlito” yendo a más. El lucimiento del epilogo por abajo hizo que las voces de indulto afloraran desde el tendido. Sobre el indulto diré simplemente que quizá en ocasiones, se va de las manos.

Plaza de Toros de Valdepeñas. Buena entrada dentro del aforo permitido. Tarde agradable en lo climatológico.

Se lidiaron toros de Conde de Mayalde, bien armados, serios y de buenas hechuras. Destacó el segundo, premiado con la vuelta al ruedo, “Gibelino” con el número 23. El enrazado quinto y el sexto, “Chorlito” que fue a más durante la lidia, con grandes finales en su comportamiento, siendo indultado.

Eugenio de Mora, de rosa y oro: Silencio y oreja

Gómez del Pilar, de azul Rey y oro: Dos orejas y oreja con fuerte petición de la segunda

Joaquín Galdós, de caña y oro con remates negros: Silencio y dos orejas y rabo simbólicos.

 

Crónica Víctor Dorado

Fotografía Manuel del Moral

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