El clasicismo, el espectáculo y un alumno aventajado

Noble pero floja corrida de Albarrán que sirvió para que Cartagena, por la vía del espectáculo de montura, y Hernández, por la vía de la ortodoxia, cortasen tres orejas respectivamente. Manuel Manzanares diese buena nota de su sobresaliente evolución bajo la tutela de los Hermoso de Mendoza.

Por Pedro L. Calvillo

Fotos: Manuel del Moral Manzanares

El arte del rejoneo volvía a Ciudad Real, esta vez, para echar el cierre a la Feria de 2015. Hasta siete trofeos se pasearon en una tarde marcada por el poco fondo de una corrida noblona de Luis Albarrán. Aunque Andy Cartagena y Leonardo Hernández sumaron el mismo número de apéndices, tres cada uno, el toreo más ortodoxo corrió a cargo del extremeño. Por su parte, Manuel Manzanares, estuvo voluntarioso toda la tarde. Intentando hacer las cosas correctas, pero sólo pudo pasear una del que cerró plaza.

Hernández llegaba con la vitola de triunfador en Madrid y pronto demostró el estado que atraviesa. Fue capaz de encelar al de Albarrán, que había salido muy distraído de chiqueros. Siempre dándole las ventajas a un animal que se deslizó más y mejor hacia los adentros. En los medios, después de un gran par al quiebro, pudo templar la bobalicona embestida de «Alamillo». Se dejó llegar al toro hasta el estribo en el toreo a dos pistas como prólogo a unas meritorias banderillas cortas al violín para calentar al respetable. Se le fue la mano con el rejón, pero lo cual no fue óbice para que la gente pidiese las orejas. El quinto, un ejemplar de notable clase, sirvió para que viésemos la mejor versión de Leonardo. Un toreo clásico, más sobrio y templado. A lomos de «Xarope» llegó el punto álgido de faena. Toreo de costado, al hilo de las tablas, llevando siempre toreado al astado. Dentro del clasicismo, también tuvo momentos más artificiosos son las levadas. Las banderillas al quiebro, de perfecta ejecución, hicieron que el público se pusiera en pie. Iba camino de desorejar a su oponente, pero el acero se le volvió romo. No obstante, paseó otro trofeo.

Andy Cartagena se las vio con el lote más desigual en hechuras, pero con similares intenciones. El primero, más terciados que sus hermanos, dio síntomas de invalidez nada más saltar al ruedo. Arrastraba los cuartos traseros. Pese a ello, Cartagena se aprovechó de la bondad del animal para pasar repetidas veces por la jurisprudencia del burel, pero sin comprometerse mucho en el embroque. Demostración de doma y montura, pero toreo poco. Ante el cuarto, más de lo mismo. Un auténtico marmolillo. No se movió de un palmo de terreno. El de Benidorm tuvo que optar por la vía del espectáculo que llega fácil a los tendidos, sobre todo, cuando montó a «Zico». Anduvo hábil con los rejones.

Cerró la feria el pequeño de los hijos del maestro Manzanares, Manuel. Se mostró toda la tarde voluntarioso y, por momentos, gustándose. Su primer toro, «Camorrista», tuvo un galope templado, aunque adoleció de empuje. El alicantino, estuvo puro en los embroques al clavar al quiebro. Lástima que el Albarrán no tuviese el celo suficiente para seguir la grupa de los equinos. No se puso sencillo para matar y tuvo que descabellar. Con el que cerraba plaza y feria, los problemas vinieron por las banderillas defectuosas. Hasta cuatro acabaron en el suelo. De nuevo, Manuel buscó hacer el toreo ortodoxo, pero el sexto rayaba la invalidez. Tuvo, en las embestidas que regaló, buen son, pero siempre buscó huir hacia las tablas. El público manchego no quiso que se fuese de vacío y le pidieron un trofeo, que a bien seguro le supo a poco.

Así terminó la edición de 2015 de la Feria de la Virgen del Prado, con el triunfo de dos conceptos diferentes y las ganas de quienes buscan el camino de la verdad. Aunque no siempre sea el camino más sencillo.

FICHA DEL FESTEJO

Ciudad Real. 3º de la Virgen del Prado. Toros de Luis Albarrán. Correctos de presentación y juego desigual. 1°, inválido. 2°, 3° y 5°, nobles, pero flojos. 4°, parado. 6°, rajado y buscando las tablas en todo momento. Media entrada en tarde soleada y temperatura agradable.    

  • Andy Cartagena, rejón trasero (oreja); pinchazo y rejón caído (2 orejas).
  • Leonardo Hernández, rejón caído (dos orejas); dos pinchazos, rejón trasero (oreja).
  • Manuel Manzanares, rejón contrario y trasero, descabello (palmas); pinchazo, rejón desprendido (oreja).

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