“LA DALIA, DEL RIO, MANZANARES”

RESUMEN DE SAN ISIDRO 2016. Por Víctor Dorado Prado.  

De nuevo con Mayo llegó la feria que da sentido a la temporada taurina en el mundo, reuniendo en el coso venteño en torno a 800.000 personas, que durante los 31 festejos programados ponen de manifiesto, la musculatura y el poder con el que cuenta la tauromaquia en nuestro país.

Para no pasarnos de faena con el articulo y recordando el “pronto y en la mano” del maestro “Chenel”, cabe resaltar que sería difícil hacer mención a todos los detalles y momentos relevantes que una feria de 31 festejos en la primera plaza del mundo arrojan cada tarde. Por lo tanto comenzamos hablando del principal protagonista de la fiesta, el toro. Sin lugar a dudas lo más negativo y lo más grave de la feria ha sido precisamente la ausencia de bravura, raza, casta, acometividad o como quieran llamarlo de los hierros que han tenido “el privilegio” de lidiar. El toro sacado de tipo por volumen con el consecuente exceso de kilos puede ser uno de los principales culpables de este hecho y por lo tanto creo que es necesario y urgente cambiar la hoja de ruta de las hechuras en tipo con trapío para Madrid y morfologías aptas para embestir. La fiesta en la actualidad no puede permitirse el lujo de que tarde tras tarde salten a los ruedos, animales en el límite de la invalidez, sin la movilidad necesaria para que allí surja la emoción, y con la mansedumbre por bandera como si aquí no pasara nada. Madrid no fue la excepción, y en la primera plaza del mundo el comportamiento del toro volvió a provocar el temido bostezo en los tendidos y el desencanto general. Ni los hierros con procedencia Domecq, Nuñez, Atanasio, ni los de la “semana torista” (“que de torista tiene lo mismo que nosotros de antitaurinos”) llevaron el interés a la plaza. Tomen nota los señores empresarios sobre las ganaderías que deben volver y las que hay que mandar a la nevera un tiempo, ejemplo más significativo en la moruchada anovillada e intolerable de Saltillo. Se salvaron toros sueltos que en algunas tardes provocaron que allí abajo ocurrieran cosas importantes. El sexto de la tarde de “El Torero”, el quinto de la de “El Ventorrillo”, el segundo de la segunda tarde de “Alcurrucen” (para mí el mejor de la feria), un bravísimo segundo toro de Baltasar Iban, el quinto de Adolfo Martín o el quinto de Victoriano del Rio fueron “los oasis” más destacados de una feria pobre en lo más fundamental; que el toro embista.

Los matadores más destacados, dejando al triunfador para el final, han tenido a Paco Ureña como torero que confirma la revelación del pasado año. Pudo salir a hombros las dos tardes que actuó, de no fallar con los aceros. Quiere ser figura del toreo por la vía de la verdad, de lo autentico, de lo de siempre. Adelantar la pierna y cargar la suerte para mandar y templar son sus mandamientos cueste lo que cueste y a pecho descubierto, y claro, si a esto le añadimos su expresión constante de humildad y lo bien que torea, cualquier plaza, incluida Madrid, cae rendida a sus pies. A día de hoy sin duda es el torero al que más espera la afición de Madrid para proclamarlo el “Nuevo Rey”. Veremos durante la temporada como reacciona el dichoso sistema a este duro hueso que les toca digerir a “las actuales figuras”.

Con la ausencia de Morante, el bajo momento que atraviesa Perera, los vaivenes de El Juli, y la discreción de Castella, la única figura que sobresale por encima del resto es sin duda Alejandro Talavante. Ha pasado por Madrid con un paso firme y rotundo dejando entrever que si un toro se descuida le puede montar un lio. La oreja al enorme y bronco jabonero de Cuvillo pone de manifiesto la importante capacidad actual de este torero.

David Mora volvió a Madrid tras el grave percance que casi lo retira de la profesión y de la vida hacia ya dos años. Produjo en Madrid los momentos más emocionantes de la feria por lo sensible del momento, ya que un buen toro de Alcurrucen iba a permitirle reencontrarse con la cara más bonita de su profesión. Dos orejas a una vibrante actuación, cargada de clasicismo y autenticidad en el que fue otro de los momentos de la feria.

De los espadas más jóvenes del escalafón que vienen arreando, destacaron Roca Rey con una discutible puerta grande, producto de una faena basada en lo que no se le puede discutir al peruano, el valor. Y López Simón, torero de un concepto que encaja mucho en Madrid y que sin duda sigue contando con el crédito obtenido en los dos últimos años. Los Posada, Román, Garrido, Leal, tendrán que esperar a sus próximas citas con el ruedo venteño para confirmar lo apuntado en conceptos de valor y posibilidades. En continuidad con la juventud marcó la diferencia un novillero que apunta capacidad para llegar lejos, Luis David Adame que cortó una oreja con mucha fuerza ante un novillo de El Montecillo el cual lo hirió de gravedad sin permitirnos verle con los tres novillos que le restaban en la feria al mejicano.

Morenito de Aranda, Juan Bautista y Rafaelillo supieron aprovechar sus oportunidades en varias labores interesantes. Fácil el francés ante un noble toro de Montealto, con mucho gusto y gran disposición Morenito las dos tardes y heroico y digno hasta decir basta un gladiador llamado Rafaelillo. Merece una mención especial D. Enrique Ponce, el cual dictó una lección magistral de torería y empaque ante un grandón toro del Puerto de San Lorenzo en una tarde en la que a pesar del fallo con los aceros, toda la plaza, con el siete a la cabeza pidió una rotunda vuelta al ruedo.

¡En la posdata de matadores me gustaría expresar mi rechazo absoluto a toreros como “El Capea” que evidenció las carencias del que no pinta nada en una feria así, y para más Inri con toreros como Curro Díaz o Juan Mora en sus casas, “he dicho”!

Las cuadrillas dejaron cada tarde actuaciones interesantes sobre todo en los de “a pie”, porque los de “a caballo” anduvieron mal en general, salvando contadas excepciones. Se picó mal, trasero, desacertados, tapando la salida por sistema y pegando a los toros sin criterio y de manera desproporcionada. Entre los de plata podemos encontrar toreros con un nivel muy alto, que a veces son los que salvan las tardes y que entre todos ellos destacaría dos ternas. Con el capote formaría un cartel con Curro Javier, José Chacón y Javier Ambel y con los palos el cartel seria: Juan José Trujillo, Iván García y Fernando Sánchez. (Más de uno se apuntaba a verlos hoy en día vestidos de oro).

En las corridas de rejones Madrid, como casi todas las plazas del panorama taurino continúa descendiendo en los niveles de aficionados que acuden a los tendidos y que con criterio marcarían una exigencia sobre lo que allí abajo acontece. En este San Isidro se han vuelto a dar orejas de plaza de tercera, con la consiguiente pérdida de rigor y seriedad que deberían tener estos festejos, máxime en la primera plaza del mundo. Siguen siendo Ventura y Hermoso de Mendoza los que mejor y más puro torean a caballo, con Leonardo Hernández y Sergio Galán capaces de darles replica a ambos cualquier tarde.

Y era inevitable como necesario, finalizar este artículo haciendo mención a lo que aún perdura en la retina de cualquier aficionado. El miércoles 3 de junio en la corrida de Beneficencia, llegaría el acontecimiento de la feria, y a buen seguro, el acontecimiento de la temporada. Dalia irrumpía en el ruedo venteño como la flor que crece en las entrañas del rio, en este caso “Del Rio Manzanares”. “Qué bonita la “Dalia Del Rio Manzanares”. “Dalia”, del hierro de Victoriano del Rio, precioso de hechuras, estrechito de sienes, serio de pitones, iba a demostrar embistiendo humillado lo que significa el ritmo, la calidad y el temple. Como aliado se encontró con un majestuoso, señorial y sublime José María Manzanares. Excelso a la verónica, las yemas hacían volar cadencioso un percal de ensueño, las chicuelinas de mano baja recordando al padre, recordando al maestro, grandiosas, en la muleta surgió la delicadeza en los remates, la sutileza en los toques, la exquisitez con los trazos, la cumbre al natural, y como colofón, la espada más verdadera recibiendo a “Dalia”, firmaban la histórica faena.

En definitiva una feria de San Isidro en la que han ocurrido cosas importantes, la cual nos deja entrever que gran parte de los más destacados triunfadores están anunciados en la feria que programa la empresa Pacor S.L. de los hermanos Lillo (José María Manzanares, Talavante, Leonardo Hernández…) para la próxima feria de la Virgen del Prado de Ciudad Real, la cual algunos vivimos como nuestro particular San Isidro del año en curso. ¡Seguiremos atentos!

Víctor Dorado Prado

Foto: LASVENTAS.COM (JUAN PELEGRÍN)

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