LA MÚSICA DEL TOREO, LA DE EMILIO HUERTAS

Comenzó la esperada tarde del festival, con el recuerdo a D.Juan Carlos Naranjo por su reciente fallecimiento. Un respetuoso silencio guardó la afición, que llenaba los tendidos de nuestra plaza, como comienzo de una bonita tarde en la que uno de los burladeros del callejón constataba la triste ausencia del bueno de Juan Carlos.

Con un excelente ambiente en los tendidos, saltó al platillo el primer novillo de Fuente Ymbro. El más bastote de los seis, con el predominio de la informalidad en sus embestidas y la falta de ritmo y cadencia que necesita en este caso el bello arte del rejoneo. Miguel Ángel Martín anduvo voluntarioso y con ganas de agradar en todo momento, pero el comportamiento áspero y rajadito del novillo, sumado a la falta de rodaje del rejoneador, no dejaron brotar ese momento que hace calentar al tendido, que es cuando simplemente se torea a caballo. Tan solo con Molina en dos pasadas sin clavar, se vieron atisbos del nivel minimo que hoy en día hay que demostrar para competir con los de arriba. Con el caballo Lagartijo tampoco surgió el acople esperado y después de un par a dos manos y una rosa, clavó un rejón certero que llevó pronto a tierra al novillo. Dos orejas a manos de Miguel Ángel que llevan el peso de la responsabilidad de una afición que anda expectante por ver a Miguel Ángel cono ese toro que le permita torear a caballo de verdad,

Al segundo lo recibió Aníbal Ruiz con cuatro verónicas y dos buenas medias que sirvieron de recibimiento y prólogo a su labor. Después en los medios una larga cambiada de rodillas que enlazó con unas ajustadas chicuelinas al paso, para que Ignacio Sánchez pusiera la puya en la yema del novillo. Con la muleta el novillo tuvo buenos momentos, planeando en sus embestidas, lo que permitió a Aníbal gustarse en algunas fases de su actuación. Pinchó en dos encuentros con la espada y falló con el descabello. Oreja de un cariño sincero de la afición de Ciudad Real con el torero de Alcázar

En tercer lugar llegó el turno del torero de Daimiel, Luis Miguel Vázquez, a quien siempre se espera con las ganas de ver aflorar ese temple de sus manos y ese sentido del toreo clásico que a fin de cuentas es el que importa. No fue el novillo propicio el que tuvo Vázquez para que aquello llegara a buen puerto ni fue el mejor instante para que un aficionado desde el tendido se arrancara con la bulería “Alfileres de Colores”, ya que el flamenco desde un tendido creo que está reservado para unos pocos elegidos y unos instantes únicos. Tan solo algún pasaje con la derecha y al natural de manera aislada iluminó su labor. Mató de una buena estocada y dejó al aficionado con la sensación de haber visto a un Luis Miguel, sin rodaje pero con las cualidades intactas del que atesora calidad en su manera de interpretar el toreo.

El cuarto de Fuente Ymbro fue el que menos se movió de todos, con la sensación de no tener fondo, debido a una manera extraña de respirar del novillo, que llamaba la atención. Por parte de Fernando Tendero quedaron patentes las intenciones de arrear desde el minuto uno, yéndose a la puerta de chiqueros, sin escatimar esfuerzos. Un toreo de cercanías fue el que permitió el novillo a Fernando, quien mató de estocada trasera de buena ejecución.

Durante la faena de éste cuarto de la tarde la banda actuante del festejo, interpretó el pasodoble La Concha Flamenca, que provocó los oles del respetable, tras cada solo de trompeta. Aquí en la plaza de toros de Ciudad Real, es muy común que la banda interprete pasodobles en casi todas las faenas, la mayoría de las veces de manera surrealista, porque se trata de acompañar con la música, una labor destacada que lo merezca y no por norma ferial y festiva restándole importancia a éste hecho. Lo que no es normal, es que entre toro y toro la banda permanezca en un riguroso silencio, donde sí tendría sentido que amenizaran los momentos muertos de un festejo que se producen entre toro y toro, independientemente del resultado obtenido por cada actuante. Es decir, que los señores responsables de la música de nuestra plaza que seguro que son buenos aficionados, regulen éste hecho porque parece que no, pero son esos “pequeños detalles” que suman e importan en la categoría de una plaza de toros y la diferencia con “otras” a las que luego, se nos da bien envidiar.

Música de la buena y los sones mas toreros de la tarde, salieron de un instrumento llamado Emilio Huertas. Nos consta del invierno tan duro que ha llevado a cabo el torero de Santa Cruz de Mudela, con el afán de trabajar un sueño, que es el de ser figura del toreo. Huertas se puso delante del novillo que mejores hechuras lucia de los seis a priori, y que no falló a la postre, resultando ser indultado. Del capote poco se pudo destacar, ya que no se dejó el hasta ese momento abanto novillo de Fuente Ymbro, que tomó una vara, con normalidad en su pelea, y otra más al relance, yéndose del peto sin demostrar una nota destacada en el caballo (“no importa para que se indulte”).

En la muleta comenzó Emilio con dos pases cambiados por la espalda aguantando la embestida del novillo que venía con la cara suelta y arreando. Después vino la música con categoría de la que hablábamos, la música del toreo, la verdadera música, dejando la muleta puesta en la cara y tirando del novillo en muletazos ajustados, largos, templados y con mando, cumbre. Varios cambios de mano y con la izquierda al natural, siguió sonando el instrumento con un nivel asombroso. La música que yo creo que le gusta a cualquiera, y es que cuando se torea bien y se está bien, hay que decirlo alto y claro. Del indulto tan solo apuntar, que me sigue faltando el criterio de selección que creo que le falta al campo bravo en general, y así nos va luego.

Cerró plaza un novillo sin clase de Fuente Ymbro, para el recientemente doctorado novillero con picadores Carlos Aranda. El de Daimiel anduvo bien con el capote y mas voluntarioso que otra cosa con la muleta, evidenciando los nervios y la responsabilidad de ser uno de sus primeros compromisos importantes en su carrera. Habrá que esperar que la madurez de Carlos avance y ésta le permita cosechar sus metas.

En definitiva y a modo de resumen, cabe destacar en el festival, la exitosa afluencia de público que llenó los tendidos de la plaza. La buena disposición de los seis actuantes, que no se dejaron nada dentro, ni escatimaron esfuerzos ante una novillada que resultó colaboradora. Una tarde en la que viendo la actitud de nuestros toreros se evidenciaba el posible puesto en los carteles de la próxima feria de Agosto, donde Maxitoro hará lo que crea oportuno. Emilio Huertas ha resultado el triunfador del festejo por la manera de torear a ese novillo indultado, y por en definitiva llevar a cabo la labor más completa de la tarde, pero no hay que perder de vista al resto, los cuales han andado bien y dejan en el aire la posibilidad, de que más de uno ocupe los posibles puestos para los toreros de la tierra, en nuestra feria. Como guinda a este festival, y haciendo gala de un gesto de torería, abandonaron el ruedo por su propio pie los seis, dejando el regusto a la afición, del buen hacer de los toreros de nuestra tierra.

 

 

Plaza de toros de Ciudad Real. Lleno en los tendidos. Faltó solo la grada.

Tarde agradable y nubosa. Seis novillos de Fuente Ymbro, desiguales de presencia y de comportamiento. El quinto fue indultado.

Miguel Ángel Martin: Dos orejas

Aníbal Ruiz: Oreja

Luis Miguel Vázquez: Dos orejas

Fernando Tendero: Dos orejas

Emilio Huertas: Dos orejas y rabo simbólicos

Carlos Aranda: Oreja

TEXTO: VICTOR DORADO

FOTOS: MANUEL DEL MORAL

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