“SEIS OREJAS SELLARON LA ENCERRONA”

Carlos Aranda triunfó ante sus paisanos despachando con pundonor a seis novillos de “Los Ronceles” 

De blanco y azabache se hacía presente sobre el albero daimieleño Carlos Aranda cuando el reloj sobrepasaba las seis de una tarde de primavera con tintes veraniegos en la que un tercio de los tendidos eran poblados por una afición deseosa de triunfo. Y lo hubo, una oreja a los cuatro primeros, dos del quinto y una vuelta al ruedo del sexto sirvieron para conseguir un balance positivo de una tarde que suponía una responsabilidad enorme, por el gesto de arrojo y valentía de un novillero que no cuenta en su haber con un gran número de novilladas en su corta e incipiente carrera.

Podríamos decir que en el aspecto artístico la encerrona no nos dejó del todo satisfechos, ya que por ejemplo con el capote faltaron momentos y contenido así como acople y confianza a la hora de “echar la pata pa lante” y ganarles terreno de salida en los recibos, al igual que la falta de variedad en las suertes por lo que los quites brillaron por su ausencia salvo en el quinto donde Aranda encontró el lucimiento por faroles. Con el percal fue lo único destacable junto a la porta-gayola con la que recibió a su primero en una declaración de intenciones de triunfo desde el minuto uno, como debe de ser.

La novillada de “Los Ronceles” de procedencia Juan Pedro, anduvo desigual tanto de presencia como de comportamiento, quizá yendo a mas, con tres primeros novillos sin raza y deslucidos y tres siguientes que demostraron mejores condiciones sin llegar a embestir con entrega y transmisión hacia delante de manera rotunda.

En los primeros tercios bregaron con la novillada varios subalternos con buen oficio, como Manuel Castellanos que anduvo bien con el capote así como Curro Robles y Jorge Fuentes que además se lucieron pareando a tercero y cuarto respectivamente. La suerte de varas pasó de nuevo inadvertida por el escaso celo de la novillada ante el peto, como desgraciadamente viene ocurriendo con una “peligrosa normalidad”.

Volviendo a la actuación de Aranda y analizando sus trasteos con la franela, desarrolló varias faenas que se podrían resumir desde el ímpetu y las ganas por demostrar actitud y pundonor ante diferentes embestidas que no terminaron de ponérselo fácil. La falta de entrega y transmisión de la novillada en el último tercio planteó diversos problemas para trazar muletazos que surgieran limpios, ya que las medias embestidas, las caras altas y la falta de ritmo de los utreros ponían a prueba en cada tanda el tacto de Aranda con el estaquillador. Con todo y con ello, y teniendo en cuenta la corta experiencia del daimieleño, hubo pasajes destacados con la mano derecha ante el cuarto, así como toreo a dos manos y de buen gusto con el quinto.

Utilizó la espada con muy buena nota en líneas generales, dejando entrever en la suerte suprema una progresión notable, ya que si los aceros son fundamentales en cada actuación, en tardes así en solitario se convierten en trascendentales.

Los brindis de cada faena tuvieron diferentes protagonistas, como el presidente de la Diputación de Ciudad Real, José Manuel Caballero (2º), su mentor, Valentín Cuevas (3º), y más en el terreno cercano y sentimental a un amigo personal (6º), a su Abuela (4º), y a su hermano, Jesús Aranda (1º) quien a su vez desempeña las labores de mozo de espadas y “gran culpable” de que toda la realización y detalles de la encerrona salieran hacia delante, dejándose la piel para que la tarde saliera a pedir de boca y demostrando una categoría en lo humano y en lo personal de lo que podemos dar debida cuenta y por lo que deben sentirse muy orgullosos en la familia Aranda-Hernández.

El alcalde la localidad Leopoldo Sierra confirmó con su presencia el apoyo descarado e incondicional del Ayuntamiento de Daimiel para con la tauromaquia, así como el ya mencionado presidente de la Diputación Provincial, en un ejemplo más de que los toros en España no deberían depender de unas siglas políticas determinadas, ya que cuentan con el apoyo y el fomento de una mayoría absoluta de españoles que lo convierten solo detrás del futbol, en el mayor espectáculo del país en afluencia de público.

Al finalizar el festejo el torero fue aupado en hombros, saliendo una vez más (y ya van unas cuantas) por la puerta grande del coso del pueblo de las brujas.

 

FICHA;

Plaza de Toros de Daimiel – Un tercio de entrada en los tendidos.

Tarde calurosa y agradable.

Se lidiaron seis novillos de “Los Ronceles” desiguales de presencia y faltos de raza en líneas generales. Se salvaron 4º y 6º con mejor comportamiento.

Carlos Aranda (Blanco y azabache): Oreja, oreja, oreja, oreja, dos orejas y vuelta al ruedo.

Se desmonteró Curro Robles tras banderillear al tercero.

Amenizó la tarde de manera brillante la charanga “Los que nunca fallan” de Carrión de Calatrava.

Crónica: Víctor Dorado Prado

Galería fotográfica: ©Manuel del Moral Manzanares

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