SEIS «NAZARIOS» DE TRIUNFO, PARA TRES DE GRANA Y ORO

Volvíamos a La Solana, tras dos años sin toros, sin festejos mayores, relegado el ruedo solanero a un paréntesis en la historia, donde una de las plazas más señeras de nuestra provincia, parecía condenada a la celebración de espectáculos menores, estilo Grand Prix, donde las peñas de estas poblaciones en fiestas, encuentran en lugar ideal de recreo y diversión. Pues hoy volvió el toro y el torero, en este caso, el novillo y el novillero. En los tendidos una más que aceptable entrada con dos tercios del aforo cuajado. Hubo diversidad de matices interesantes, que en su conjunto han propiciado, una más que notable novillada con picadores, donde nadie tuvo opción a aburrirse.

Los “Núñez” murcianos del hierro de Nazario Ibáñez han cumplido con creces las obligaciones mínimas requeridas. Novillada bien presentada, seria, en el tipo del Núñez fino de líneas, con la movilidad más que notable y guardando los patrones del encaste en un comportamiento a más, que cuando se les hicieron las cosas bien, pusieron a los novilleros el triunfo en la mano.

Cabe destacar que hoy nuestra galería fotográfica se tuvo que llevar a cabo desde el tendido, censurando la presencia de los fotógrafos en los burladeros destinados a prensa (dos burladeros en el tendido 4, que sorprendentemente quedaron vacíos), cuando este medio gozaba de su autorización para desempeñar su trabajo, como es costumbre en todas las plazas y más si cabe en La Solana, donde nunca hubo problema y donde no conocíamos esos “motivos de seguridad” indicados por el Delegado Gubernativo a modo de justificación y por ende, mandar al fotógrafo al tendido, en fin, una vez más, facilitando nuestra labor.

Desgranando la actuación de los tres novilleros, se hizo presente con las dos rodillas en tierra en una ajustadísima larga cambiada un Mario Sotos, que anda fácil con el utrero. Tiene oficio el conquense, y su concepto viaja a través del mando y el dominio en todo lo que ejecuta. Se le pegó de manera irregular al de Nazario en el caballo, quedando crudito para la muleta. Sotos con la franela lo ve claro. Ponerla muy delante y tirar de los toros hasta donde sea posible. En la corta distancia se encuentra cómodo, A este primero el buen espadazo arriba hace guardia por abajo, al utilizar un acero quizá con demasiada longitud, ante un animal muy reunido en su morfología, hecho que afeó quizá la muerte del novillo quedando en una oreja. Su segundo fue un sobrero más ahogado de cuello que sus hermanos, mas feuco, que embistió sin ritmo y con el que Mario demostró tener el oficio suficiente para saberle “enredar” al novillo, y al público solanero, que sin haber grandes pasajes artísticos le pidió una amable oreja tras una fea y muy desprendida media estocada.

Carlos Aranda se llevó el mejor lote de la novillada. El colorado que hizo segundo fue extraordinario. Embistió por abajo, empleándose hasta el final, con nobleza y recorrido más que suficiente para que Aranda lo disfrutara. Con el capote lo lanceó Carlos con soltura. Con los palos, expuso Valentín Cuevas, saliendo comprometido del primer par, puesto en la yema. En los inicios de la faena quizá hubo demasiado prólogo de entendimiento, de ajustes, de alturas y de líneas rectas, y fue pasada la mitad de su faena donde al natural encontró el daimieleño el ritmo y el trazo del de Nazario. ¿Quizá era tarde? En La Solana no, pero en otras plazas, quizá demasiado tarde. El espadazo al rincón del genio de Ronda y novillo en tierra para conseguir el doble trofeo. Ante el quinto de la tarde tuvo Aranda opciones de nuevo más que suficientes, quedando su actuación en palmas por el reiterado fallo con el verduguillo. Un novillo distinto a su primero, que no paró en los primeros tercios, atosigando con su movilidad la labor de los de plata. De nuevo Valentín Cuevas tiró de oficio y le hizo las cosas bien al novillo, llevándolo a su aire y prolongando la inercia que traía el de Nazario. Carlos instrumentó repetidas tandas, muy jaleadas por el respetable, manteniendo erguida su figura sin descomponerse a lo largo de toda la tarde. El día 11 de agosto será la presentación como novillero en Madrid, donde estaremos para rendir debida cuenta de uno de los toreros de nuestra tierra.

El madrileño Víctor Hernández destacó por un seco valor, que sabe utilizar porque le funciona la cabeza, y cuando eso se percibe, hay muchos indicios que podemos estar ante un novillero con mucha proyección. No tuvo acople con el capote de inicio, donde el animal parecía ganarle la acción al torero. En la muleta y ante el novillo que más se paró en la muleta tuvo Hernández armas más que suficientes para dejárselo llegar muy cerca y transmitir eso tan importante que hace que conectes con el tendido por la vía del valor. Sin alaracas, con las zapatillas muy asentadas, como empezó su trasteo tras brindar al cielo por estatuarios. Varios momentos de riesgo gestionados con gallardía y actitud de novillero provocaron el calentón entre los solaneros. Un bonito adorno del teléfono y unas bernadinas fueron el epilogo antes de matar de un espadazo delantero y desprendido a su oponente. Dos orejas.

Con el que cerró plaza se vivieron momento de tensión tras derribar al caballo, resultando gravemente herido el equino al fracturarse la mano derecha. Lesión que supone en la mayoría de los casos sacrificar al animal. En los momentos de desconcierto, hay que destacar la labor de los de plata, que estuvieron sensacional para sujetar al de Nazario, hasta que pudieron desalojar al caballo del ruedo. Después y tras un vibrante tercio de banderillas cogió Hernández la muleta para tragarle al novillo hasta decir basta. De nuevo su arma letal, el valor, la quietud. Y por ahí, una de dos, o cobras o ganas la partida, y en este caso, el torero ganó la partida. De nuevo la espada viajó delantera pero eficaz, permitiéndole cortar un nuevo trofeo.

Crónica: Víctor Dorado Prado

Galería fotográfica: © Manuel del Moral Manzanares

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FICHA DEL FESTEJO

Plaza de Toros de La Solana. Dos tercios de entrada en tarde agradable de temperatura.

Se lidiaron seis novillos de Nazario Ibáñez, bien presentados e interesantes en su comportamiento. Destacaron primero, segundo y quinto. El cuarto fue devuelto por lesionarse del tren delantero.

-Mario Sotos, de grana y oro: Oreja y oreja

-Carlos Aranda, de grana y oro: Dos orejas y palmas.

-Víctor Hernández, de grana y oro: Dos orejas y oreja.

Los tres novilleros salieron a hombros por la puerta grande.

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